Alimentación y emociones

La palabra emoción en inglés significa e-motión: energía en movimiento.
Cuando nuestras emociones están en desequilibrio pueden ser alteradas todas las funciones tanto físicas como mentales.
A veces no es fácil identificar que emociones son las que nos pesan y nos bloquean, ya que están en nuestro interior desde hace mucho tiempo. Tanto, que hemos aceptado vivir de esa manera, a pesar de sentirnos incómodos, molestos, enfadados, bloqueados, tristes.. Y esto afecta a nuestro organismo de forma global.
La alimentación puede ayudarnos en este proceso. ¿Como?
Lo primero sería desprendernos de alimentos extremos a los que  solemos tener apego.
Entonces nuestro organismo comienza a depurar y con él ,nos vamos desprendiendo de emociones que teníamos bloqueadas en nuestro interior.
Somos como una cebolla con muchas capas que nos hemos ido poniendo encima por protección, miedo, supervivencia… Nuestro ser, lo que somos, habita en el centro de esa cebolla, debajo de tantas capas.
Cuando eliminamos alimentos extremos, que no nutren, pero si alimentan nuestros bloqueos, nos vamos depurando,  y poco a poco… lo que somos, va mostrándose.
Primero de forma tímida, después va cogiendo fuerza hasta ser capaces  de agarrar las riendas de nuestras vidas, y ser los directores de nuestra orquesta vital. Con coraje, aplomo, dirección y fuerza.
Los alimentos extremos sacian nuestro  hambre emocional por un momento,para después volver a pedir más porque el hambre emocional no se sacia en el desequilibrio.
Pongamos un ejemplo: Después de un día con mucha actividad , llegas a casa, a tu espacio de protección y  calma. Y con ese relajo apetecen ganas de algo dulce.. chocolate!
Comienzas a comer y quieres un poquito más, un poquito más. Sabes que no es lo más adecuado, pero no lo puedes evitar.
Por qué sucede esto? El azúcar tiene una energía extrema yin. El efecto que nos produce es relajación, nos baja las revoluciones. Después de un día de mucho movimiento es justo lo que necesitamos..
¿Como podemos sustituir este apego? Dejate preparada previamente una cremita de calabaza y cebolla hecha despacio, para que saque todo el dulzor. Así cuando llegas a casa, la tienes lista para comer.
Toma un baño relajante con esencias como lavanda
Elige una merienda dulce como una compota de manzana o un postre sin azucar.
 
En proximos artículos seguiremos profundizando en este tema.
Una alimentación consciente que cubra nuestras necesidades físicas también puede cubrir las emocionales.
 
Imagen:http://sonrisasforever.es/436/

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