Todos somos uno

Hay un hilo invisible que une todos nuestros corazones. Más allá del lugar en el que vivimos, del idioma que hablemos, de si estamos solos o acompañados, de nuestra profesión o aficiones.. Lo puedes percibir cuando miras a otra persona a los ojos durante unos segundos. Entonces te encontrarás con el ser que hay detrás de esa mirada, sin retoques, ni máscaras.

En el fondo no somos diferentes, todos añoramos ser aceptados, y queridos. Todos tenemos una historia, heridas, miedos.. Todos queremos ser felices, disfrutar, amar, lograr nuestros propósitos. Todos nos sentimos solos con nuestro dolor y acompañados en la alegría. Todos buscamos conectar con nosotros mismos y con los demás.

Si pudieramos ponernos las gafas de otras personas con las que miran el mundo, toda la comprensión sobre los mapas ajenos en un instante se descifrarían, y tendríamos ganas infinitas de abrazarnos. De compartir todo lo que  nos hace ser uno, todo lo que nos hace tener más fuerza en la unión que en la diferencia.

La fuerza que nos une es tan fuerte que por mucho que nos empeñemos en poner barreras y parcelar nuestro espacio necesitamos de los demás para sobrevivir.

Toda la fuerza del universo esta en cada uno de nosotros, si estas en silencio, y conectas con tu interior puedes escuchar su voz, que te indica el camino. A veces puede ser que no entiendas los por qués de muchas cosas, pero todo te lleva en la dirección que necesitas para que la vida siga fluyendo en su movimiento sin fin.

Cuanto más dejes que todo suceda sin aferrarte, cuanto más sueltes, más podrás escuchar la voz que te indica el camino.

Hay tanta belleza en cada uno de nosotros, hay tanta fuerza en la unión de nuestros corazones remando en la misma dirección, que no podemos permanecer indiferentes y seguir teniendo una mirada únicamente  individual, o creernos poseedores de la verdad.

Respira, abre tu pecho, tus brazos y acoge el encuentro con el otro. Cada sonrisa que ofreces es una caricia, cada palabra amable un bálsamo para el dolor. Comparte la alegría que hay en ti. Y todo lo que ofreces va a serte entregado multiplicado.

Hay un hilo invisible que une todos nuestros corazones. Más allá del lugar en el que vivamos, del idioma que hablemos.. Si miramos con los ojos del corazón todas las barreras en un instante se caen, para conectar  con esa chispita de luz que nos hace uno con el universo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *