Las 5 preguntas sobre macrobiótica a Agnes Perez

Esta semana tenemos en nuestra entrevista a Agnes Perez.

Lleva en la práctica de la macrobiótica mas de 20 años.

Ha estudiado en diferentes escuelas y con diferentes profesores, creándose su propia visión de la macrobiótica.

Además de profesora de macrobiótica, curso estudios sobre nutrición, yoga…agnes perez

Si quieres saber mas sobre ella, este es su blog: Nutrición para la salud en donde encontrarás mucha información sobre medicina china y macrobiótica y otros temas muy interesantes.

Las 5 preguntas sobre macrobiótica:

1.-¿Qué te llevó a adentrarte en el mundo de la macrobiótica?

En 1992 decidí pasar de una alimentación tradicional al lacto-ovo vegetarianismo condicionada por el respeto hacia los animales y por motivos ecológicos. En esa época tenía 24 años, acababa de terminar mis estudios universitarios (diplomatura en turismo), no me identificaba ni acababa de sentir totalmente a gusto en los trabajos que me iban saliendo y empecé a “buscar” inconscientemente un modo de vida que no me creara conflictos internos. Buscaba quizás ser más feliz o ser coherente llevando una vida que correspondiera a mis ideales y carácter rebelde. Nunca he podido hacer cosas en las cuales no creo con firmeza.

Volviendo a mi época lacto-ovo vegetariana que duró 3 años, entonces ni me gustaba cocinar ni me preocupaba de la alimentación. Comía grandes cantidades de azúcar, lácteos y productos refinados. Llegué a tocar fondo emocionalmente pues estaba “desmotivada”, tenía muchos altibajos, “despistes”, problemas de inadaptación social e incluso de comunicación además de problemas menstruales, migrañas y digestiones difíciles. No tenía ninguna enfermedad diagnosticada pero no me encontraba nada bien conmigo misma.

Puedo decir que fue la vida, el destino, quién me llevó a la macrobiótica movida por  la curiosidad de conocer qué era el Shiatsu. El primer taller al que asistí, con Antonio Areal (discípulo de Michio Kushi) en el Dojo Zen de Valencia, me cambió radicalmente la vida pues allí tomé consciencia de los motivos de mis desequilibrios a través de la explicación del Orden del Universo (yin/yang, visión de Ohsawa sobre la salud y el desarrollo personal) y haciendo estiramientos makko-ho para desbloquear los meridianos o canales de energía.

Se despertó en mí la voz interna que te empuja al cambio. Lo principal para cambiar es tomar consciencia, entender dónde estamos y por qué, y sobretodo comprometerse a hacer lo necesario para transformar la situación o condición individual.

No sabía bien hacia donde me dirigía, pero internamente algo muy potente me alentó a cambiar mis hábitos alimenticios y a practicar yoga. Mi vida dio un giro de 180º sólo cambiando la manera de comer en pocos meses. Y entonces encontré lo más preciado que se puede encontrar: el camino adecuado para mi, que hoy día es mi camino para la auto-realización. A partir de ahí, y aunque este camino en el que me mantengo no ha sido precisamente una senda de pétalos de rosa pues además de cambiar hábitos, se ha de romper con muchos patrones educativos y genéticos, la vida, el destino, siempre me ha aportado lo necesario para mi desarrollo. Ahora me doy cuenta que en realidad lo que buscaba y me sigue motivando en la práctica de la macrobiótica y del yoga es el crecimiento interior y la evolución espiritual.

2.-¿Que le dirías a una persona que no conoce nada sobre la filosofía agnes yogamacrobiótica?

La macrobiótica no la siento como una filosofía concreta y delimitada sino como un camino de vida adaptable a todas las personas con inquietudes de evolución. La macrobiótica abarca todos los aspectos de la vida desde lo material a lo espiritual  y es una forma de entenderla. Es accesible a todas las personas. Incluye desde la alimentación que es por lo que más se la conoce, técnicas que ayudan a una mayor consciencia corporal  y también a regular la energía,  la comprensión de todos los fenómenos del Universo y  de los pasos que llevan a  la consecución de la Libertad Infinita a través de su parte más filosófica.

Hoy día se puede decir que la palabra macrobiótica ya no es extraña para la gran mayoría, aunque sí creo que aún hay ciertas malinterpretaciones y falsos mitos a su alrededor.  Si una persona no ha oído hablar de la “macrobiótica”, le diría que se escuche y sienta si necesita hacer algún cambio en su vida. Luego, que sienta qué aspecto de su persona quiere mejorar y en el caso de que esté dispuesta a hacer cambios, que si ha de pedir ayuda o consejo a alguien, que no le siga a ciegas y se tome tiempo para conectar con su propia voluntad y se deje guiar por ella.

Le diría que empiece a su ritmo, atendiendo sus prioridades. Que un cambio, si es coherente y se siente positivo, lleva a otro cambio también positivo. Evidentemente, la alimentación adecuada es una parte importante del bienestar y equilibrio general, pero también son importantes el estilo de vida que llevamos (nivel de estrés, descanso, relaciones sociales, ambiente laboral, lugar en el que vivimos y con quién, ejercicio físico…) y nuestras proyecciones mentales (hacia donde enfocamos nuestros objetivos, cómo vivimos nuestras emociones, saber observar-nos con una actitud neutral…

Le diría que la vida es una sucesión de pruebas para auto-superarnos y que ninguna circunstancia, por adversa que sea va en nuestra contra sino que viene para que reflexionemos sobre qué y cómo podemos mejorar. Que el estudio y práctica de la macrobiótica es de gran ayuda para sobrellevar la vida y elevar la consciencia.

Le diría que piense en qué obra personal quiere dejar en el planeta Tierra y cómo quiere contribuir a su evolución.

3.-Que beneficios crees que tiene sobre ti la dieta macrobiótica?

Además del modo de vida que Ohsawa llamaba “vivere parvo” o vivir con sencillez (con austeridad, que también menciona el Bhagavad Gita -texto clásico de la filosofía yóguica) consumiendo por alimento productos con vida locales y ecológicos, lo que más me llamó la atención de la macrobiótica, es su compromiso por contribuir a la paz mundial a través del cambio de consciencia. Esta motivación por aportar yo también mi granito de arena a un mundo mejor y más sostenible a través de mi propio cambio, me ha llevado a moderar mis hábitos de consumo, a elegir mis alimentos y cocinar a diario, a buscar siempre lugares tranquilos y fuera de las ciudades para vivir y a concederme un espacio diario para practicar yoga/meditación observándome y escuchándome. Esta auto-escucha me ha  llevado a un mejor auto-conocimiento, a conectar tanto con mi luz y potencial para desarrollarlo, como con los aspectos de mi carácter y creencias más oscuras para transformarlos y que dejen de ser nocivos y limitantes.

A nivel físico, he dejado de tener problemas menstruales y ahora llevo bien la pre-menopausia. Tampoco tengo malas digestiones, aunque el sistema digestivo es mi punto débil y me lo tengo que cuidar siempre. He logrado frenar una diabetes que probablemente hubiera desarrollado en edad temprana ya que mi abuelo materno era diabético y me parezco mucho a él. He ganado en flexibilidad y fortaleza, aunque esto lo atribuyo en gran medida a la práctica del yoga, y soy consciente que evitar extremos yin (azúcar, alcohol, bebidas industriales, leche, colorantes y conservantes, etc) y yang (exceso de sal, carne, embutidos, exceso de huevos y quesos) es muy importante para la salud. En estos años he tomado muy pocas veces medicamentos y actualmente me siento bien.

¡Además, siempre me echan menos años de los que tengo!

A nivel mental, al comer de manera adecuada, me siento más lúcida, regulada, activa y a la vez calma. Mi carácter ha cambiado muchísimo!

A nivel espiritual, estoy desarrollando proyectos que me gustan y sintiendo que lo que transmito está siendo de ayuda. Esto me aporta paz y felicidad.

4.-¿Cuáles son las dificultades más comunes que has encontrado en la práctica de la macrobiótica? Son diferentes al comienzo que cuando llevas años de práctica?

Actualmente llevo 20 años de práctica y estudio. ¡No he parado en todo este tiempo!

Empecé con unos sencillos apuntes que me dieron en una primera consulta y estuve cocinando sólo con ellos de manera intuitiva durante 6 meses, dejando alimentos tóxicos y tomando sólo sopas de miso, cereales integrales con gomasio (básicamente arroz, cebada y mijo), legumbres, algas, ciertas verduras y muy poca fruta. Nada de pan o harinas, ni leche de arroz, ni estos postres tan ricos que hacemos ahora. ¡Me llamaban “la samurái”!  (Risas). Entonces sólo se habían editado 2 ó 3 libros sobre macrobiótica en castellano y los fui leyendo poco a poco a partir de los 6 meses de práctica. Seguí esta macrobiótica espartana durante 7 años. Entonces las indicaciones que recibíamos  eran muy estrictas; no existía el material tan bien trabajado que hay ahora (libros con bonitas fotos, blogs, webs…), los cursos escaseaban y tampoco me podía permitir económicamente ir a muchos, aunque me esforzaba en ahorrar para invertir en seguir mi formación y estar en contacto con personas afines al estilo de vida alternativo-ecológico-macrobiótico. Muchas veces me sentía sola e incomprendida tanto por muchas amistades como por mi propia familia, la cual siempre me ha respetado, pero antaño me miraban como la “rarita” (ahora ya no). Como me tomé muy en serio el cambio de hábitos y el desenganche de alimentos tóxicos, me llevaba a todas partes mi tupper o alimentos integrales y frescos cocinados cuando salía. Esto tiene la parte positiva de que algunas personas de mi entorno se interesaron y decidieron hacer cambios ellas también, pero en contrapartida otras se enfrentaban a mí y me criticaban.

Durante el transcurso de los diferentes años de práctica de la macrobiótica, la dieta se tiene que ir reajustando conforme va cambiando nuestra condición. Hay momentos en los que sentimos necesidad de austeridad y otras veces tenemos que mimar nuestros sentidos con la comida.

Hoy día, todas las personas de mi entorno me respetan y he dejado de sentirme extraña, quizás porque llevo el estilo de vida que he elegido con naturalidad y tolerancia hacia quienes optan por otros métodos, porque no intento convencer a nadie de que es mejor que el que ha elegido él/ella y porque respeto el proceso de todo el mundo.

Para mí las mayores dificultades se dieron durante los tres primeros años de cambios y práctica, en parte porque aún estaba experimentando y muchas cosas se escapaban a mi comprensión. Durante los primeros años, sobre todo si eres estricta, el organismo se libera de muchas toxinas físicas y mentales/emocionales y a veces es pesado sobrellevar estas descargas a la vez que las obligaciones de la vida cotidiana. Pero se puede perfectamente si un@ se toma tiempo, espacio y está en contacto con otras personas que ya han pasado por este proceso y la ayudan. Yo recibí ayuda de mis profes y de amistades que también estaban en proceso de cambio como yo. Les estoy muy agradecida.

5.-¿Cómo crees que será el futuro de la macrobiótica?

No lo sé. Prefiero vivir el presente intentando ser lo más coherente y honesta posible con mi propia visión de la macrobiótica y que sea el presente que sembramos entre todo el colectivo macrobiótico el que determine el futuro que recolectaremos.

 

Gracias Agnes por haber participado en esta entrevista y así poder conocerte un poco mas.

¿Que os ha parecido?

¿Os sentís identificados con lo que dice?

Hasta el lunes que viene en Las 5 preguntas sobre macrobiótica a….

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Comentarios

  1. Teresa dice

    Hola!
    Muy interesante la entrevista y la propuesta.Me ha animado a seguir probando diferentes formas de cocinar,evitando rigideces.
    Saludos!

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