Adaptando la alimentación a la primavera

Está a punto de comenzar la primavera y como no, debemos de adaptar nuestra alimentación a estos cambios.

Aunque hablar de esto, nos resulte un tanto extraño, de forma natural, en cada estación vamos modificando nuestra dieta y variando también los tipos de cocción e ingredientes.

La naturaleza sigue su ciclo perfecto en el que se suceden las estaciones. Cada estación tiene  una condición atmosférica, una temperatura, una luz y energía diferentes.

¿Que conseguimos adaptando nuetra alimentación?

Con la misma naturalidad que variamos nuestro modo de vestir  en cada ciclo estacional, deberíamos adaptar nuestros hábitos.

Todos comprendemos que llevar abrigo en verano no es lógico ni cómodo. Con la práctica de la macrobiótica sucede lo mismo con la alimentación. De forma natural vas adaptando los alimentos que utilizas y la forma de cocinarlos según en la estación en la que te encuentres.

Si adaptamos nuestra alimentación a los cambios de las estaciones vamos a  conseguir:

  • Energía duradera y estable
  • Armonizarnos con el entorno. Lo que nos aportará estabilidad y resistencia física, mental y emocional
  • Mayor capacidad de adaptación al cambio
  • Mayor resistencia a las patologías de ajuste temporal

Cada estación nos proporciona los alimentos que necesitamos exactamente en el momento en el que los necesitamos. Se trata de ser conscientes de ello y aprender a danzar con su ritmo.

Tras el invierno en el que la energía es de reposo, la naturaleza despierta, brota, florece. Hay muchas más horas de luz que nos invitan a tener más actividad y a estar más horas al aire libre.

La energía de la primavera es ascendente

Hemos hablado de la energía de los alimentos, también de la energía de los estilos de cocción y como no, también podemos hablar de la energía de cada una de las estaciones.

En este caso, para adaptarnos a la energía de la primavera podemos utilizar estas pequeñas recomendacones:

  • Métodos culinarios más ligeros: escaldado, hervidos, vapor, salteados, prensados y germinados.
  • Un poco menos de sal y condimentos salados.
  • Más alimentos fermentados: tempeh, chucrut, pickles.
  • Verduras de temporada que crecen hacia arriba: apio, alcachofa, rúcula, rabano y sus hojas, la parte verde de los puerros, endivias y cebolletas..
  • Utilizaremos cereales y legumbres  más ligeros como: cebada, trigo (cus cus y bulgur), lentejas y guisantes.
  • El alga más adecuada para ese momento es la wakame.
  • Condimentaremos las comidas con sabores ácidos como vinagre de arroz, mostaza o limón.

Los órganos que se activan en este ciclo son el hígado y la vesícula biliar. Los poros de la piel se abren. Por lo que es un buen momento para depurar nuestro organismo.

Cuando hablamos de depurar no queremos decir hacer dietas drásticas durante una semana para después volver a comer de forma desordenada. Se trata de conocer los alimentos que ayudan a los órganos excretores a realizar su función y utilizarlos con más asiduidad. Y por supuesto reducir o eliminar los alimentos que dañan la función excretora.

En las próximas semanas iremos contandote claves para que puedas depurar tu organismo mientras lo nutres.

Cuando la primavera se va a acercando, poco a poco vamos haciendo cambios en nuestra cocina para ir adaptándonos a la transformación que se da en la naturaleza.

¿Como preparas tu el cambio de estación?

Si nunca lo has tenido en cuenta…

¡Pruébalo, notarás la diferencia!

Puedes escuchar el audio de este artículo pinchando en la imagen:

 

Leave a Reply